Un taller de dos encuentros donde el equipo operativo completo aprende un método simple y repetible para analizar los errores reales — los que pasaron la semana pasada — sin convertir la reunión en un juicio.
En muchas PyMEs argentinas, los errores disparan un ciclo predecible — uno que le impide a la organización aprender algo de verdad.
Cuando aparece un error, el primer impulso es encontrar quién lo cometió — no qué en el proceso lo permitió. La persona recibe el reproche, el proceso sigue roto.
Sin entender la causa real, la misma falla se repite — a veces con una forma ligeramente distinta. El equipo aprende a ocultar los problemas en lugar de reportarlos.
Si plantear un problema significa convertirse en el problema, la gente deja de plantear problemas. Los errores no se reportan, se acumulan y terminan como crisis.
Aunque el equipo discuta un error, la conversación se evapora. Sin registro, sin seguimiento, sin forma de saber si los cambios acordados realmente ocurrieron.
Dos encuentros enfocados que cambian la forma en que el equipo se relaciona con los errores — de manera duradera.
Sin escenarios hipotéticos, sin casos de estudio de un manual. Traemos los errores que ocurrieron en tu operación la semana pasada — la entrega que salió mal, la factura que hubo que rehacer, la máquina que paró de golpe. Esos son los que importan.
El método es deliberadamente simple: ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? ¿Qué hicimos? ¿Qué cambiamos para que no pase de nuevo? Las respuestas entran en una sola página. Esa página se revisa un mes después — no se archiva y se olvida.
No llegamos con un diagnóstico. No te vendemos una certificación ISO ni auditamos tus procesos. Facilitamos la conversación que el equipo necesita tener — lo suficientemente estructurada para llegar a conclusiones, lo suficientemente abierta para que todos hablen con honestidad.
Una conversación estructurada que cualquier equipo operativo puede llevar adelante, sin ayuda externa, después de dos encuentros.
Describir el evento con claridad y objetividad — sin interpretaciones, sin asignar culpa. ¿Qué observamos? ¿Cuál fue el impacto?
Rastrear la cadena de causas. No quién hizo algo mal — qué en el proceso, el sistema o la comunicación permitió que esto ocurriera.
Documentar la respuesta inmediata. ¿Cómo reaccionó el equipo? ¿Qué se hizo para contener el impacto? Esto construye memoria institucional.
Una acción concreta, un responsable, una fecha. Se revisa a los 30 días. Lo suficientemente simple para que ocurra — lo suficientemente específico para que haga diferencia.
Este taller fue diseñado para la realidad operativa de las pequeñas y medianas empresas en Argentina — donde los equipos son ajustados, el tiempo es escaso y las personas hacen múltiples roles. El método es práctico, no teórico. Encaja en una semana de trabajo sin interrumpir las operaciones.
La facilitación está estructurada para crear un espacio donde las personas puedan hablar con honestidad sobre lo que salió mal — sin miedo a consecuencias.
Primer encuentro: el análisis. Segundo encuentro (30 días después): la revisión. Un ciclo de aprendizaje completo en dos reuniones.
Las personas más cercanas al trabajo son las que entienden qué pasó realmente. Este taller convoca a todos — operarios, supervisores, coordinadores — para que el análisis refleje la realidad operativa, no la interpretación que hace la dirección de esa realidad. Cuando el equipo construye el entendimiento junto, también es dueño de la solución.
El mejor análisis de un error viene de las personas que estuvieron ahí — no de un consultor externo que reconstruye los hechos desde un informe.
Esto es facilitación de aprendizaje organizacional. No certificamos procesos, no auditamos cumplimiento, no producimos informes para partes externas. El resultado le pertenece al equipo.
Trabajamos con equipos operativos en toda la Argentina. Nuestra base está en La Rioja — los encuentros pueden ser presenciales o remotos.
Escribinos para conversar si este taller encaja con la situación actual de tu equipo. Sin compromiso — solo una charla.
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