Dos encuentros, diseñados para encajar en una semana de trabajo. El primero es el análisis. El segundo, 30 días después, es la revisión. Juntos forman un ciclo de aprendizaje completo.
Cada encuentro tiene un propósito claro y una estructura definida. Esto es lo que pasa en cada uno.
Antes del primer encuentro, trabajamos con el coordinador del equipo para identificar dos o tres errores operativos recientes que sean representativos y relevantes. Estos se convierten en el material del taller. Los errores deben ser reales y recientes — típicamente de las dos a cuatro semanas anteriores. Este paso previo asegura que el tiempo del taller se destine al análisis, no a seleccionar qué discutir.
Se reúne el equipo operativo completo — operarios, supervisores, coordinadores y roles de apoyo relevantes. El facilitador guía al grupo a través del método de cuatro preguntas para cada error seleccionado: ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? ¿Qué hicimos? ¿Qué cambiamos? El encuentro produce un documento de una página completo para cada error analizado, con una persona responsable nombrada y una fecha límite específica para cada cambio.
Los 30 días entre encuentros son el momento en que se implementan los cambios acordados. El documento de una página sirve de referencia. La persona responsable de cada acción sabe a qué se comprometió y cuándo vence. No se requiere monitoreo externo — el documento y el próximo encuentro de revisión generan la responsabilidad suficiente.
El equipo se vuelve a reunir para revisar los documentos de una página del Primer Encuentro. ¿Ocurrieron los cambios acordados? Si sí, ¿se repitió el error? Si no, ¿qué impidió la implementación? Este encuentro cierra el ciclo de aprendizaje y frecuentemente genera nuevas perspectivas sobre las causas originales. También refuerza el hábito de cumplir con las acciones acordadas.
El taller está diseñado para funcionar en cualquier modalidad que se adapte a la situación de tu equipo.
El facilitador viaja a tu ubicación. Recomendado para equipos donde la presencia física favorece la dinámica grupal y donde el contexto operativo se comprende mejor in situ. Disponible en toda la Argentina.
Ambos encuentros se realizan por videoconferencia. Funciona bien para equipos que ya están cómodos con reuniones remotas y donde la logística de traslado es una limitación. El documento de una página se comparte digitalmente.
Primer encuentro presencial (donde la dinámica grupal es más importante) y segundo encuentro de forma remota. Una opción práctica cuando los costos de traslado son un factor a considerar para el encuentro de seguimiento.
Este taller está diseñado para el equipo operativo completo, no solo para la dirección o un comité de calidad.
Las personas más cercanas al error — las que lo vieron ocurrir, las que tuvieron que lidiar con las consecuencias inmediatas — tienen información que no está disponible para la dirección. Cuando el análisis lo hacen solo supervisores o gerentes, inevitablemente se pierden detalles importantes sobre lo que ocurrió realmente en el nivel operativo.
Incluir al equipo completo también cambia la titularidad de la solución. Cuando los operarios participan en identificar la causa y acordar el cambio, están comprometidos con que ese cambio ocurra. Cuando la solución viene de la dirección, es un problema de la dirección implementarla.
El método funciona con grupos de 4 a 20 personas. Los equipos más grandes pueden requerir técnicas de facilitación adaptadas para asegurar que todos tengan voz.
Primer encuentro: 2 a 3 horas. Segundo encuentro: 1 a 2 horas. La inversión total de tiempo del equipo es menos de medio día de trabajo en 30 días.
Los encuentros pueden programarse en el horario que minimice la interrupción operativa — a primera hora, al final del turno o durante una pausa planificada en la producción.
Informate sobre el costo del taller y cómo se puede organizar el pago para adaptarse a tu organización.
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